
Modelado a mano
Cada pieza empieza en las manos: la porcelana se modela sin moldes industriales, y por eso ninguna pieza es exactamente igual a otra. Las curvas imperfectas son la firma.
La porcelana parece frágil, pero es uno de los materiales cerámicos más resistentes que existen. Esa dualidad entre delicadeza y resistencia, capaz de atravesar el tiempo, es el corazón de OMA.

Cada pieza empieza en las manos: la porcelana se modela sin moldes industriales, y por eso ninguna pieza es exactamente igual a otra. Las curvas imperfectas son la firma.

La mayoría de las piezas pasan por una única cocción a 1.260 °C, un proceso que exige precisión desde el inicio y define el carácter de la porcelana. Es esta cocción la que le confiere su resistencia, permitiendo que una joya de apariencia delicada pueda acompañar el uso cotidiano.

Las piezas con acabado dorado reciben una aplicación de lustre de oro de 24 quilates y una segunda cocción a menor temperatura. Este proceso integra el oro a la superficie de la porcelana, aportando profundidad, brillo y durabilidad.

Los cierres, ganchos y bases se realizan en plata de ley 925. En algunas piezas, estos elementos reciben un baño de oro para acompañar el acabado de la porcelana.